Category Archives: Historias para contar

Historias para contar: Solares abandonados en el centro de Crevillent

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Decía el cronista de la villa, D. Anselmo Mas Espinosa, que “un pueblo sin historia es algo así como un sujeto indocumentado; una persona sin antecedentes”. (Prosas y versos sobre Historia…). Asumiendo el contenido de estas palabras, nos preguntamos hasta qué punto podemos aplicarlas a Crevillent en el aspecto urbanístico. Hay edificios que por antiguos y singulares merecen formar parte de la historia de un pueblo mereciendo ser protegidos. Sin embargo aquellos que ocuparon los solares que tanto afean hoy el centro de la urbe no parece que reunieran dichos requisitos. Los cuestionados solares son consecuencia de una obsoleta normativa. Desde hace muchos años nuestros ayuntamientos han permitido este deterioro al favorecer la edificación en la periferia, –indispensable para el ensanche de la urbe–, en detrimento del centro.

Historias para contar: El Pinet de los años 40

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A mi prima Dori Fuentes que tanto le gustó siempre el Pinet

Diría que fue el “Roig el Barber”, (Manuel Sánchez Sempere), quien mejor plasmó en sus canciones las excelencias del Pinet de aquella época. En su vals, “I volem recordà” menciona la palmereta de la entrada que nos saludaba cada verano, el viento fresquito que entremezclado con las olas se colaba en las barracas, las toñas que nos hablaban de su dulce gusto… Todo ello merecedor de un monumento que anunciara a todos lo que a este Pinet se venía a disfrutar. El inicio con tintes poéticos: “És el perfum de les fadrines el que mos parla de la frescó”, traía a la memoria la fragancia de las jovencitas en sus paseos por la orilla del mar.

Historias para contar: Un hecho injusto del Ayuntamiento de 1942

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En el archivo del Gobierno Civil de Alicante se encuentra un documento que me llamó la atención por tratarse de un asunto relacionado con el Ayuntamiento de Crevillente, constituido después de la Guerra Civil (1936-1939). Dicha documentación está formada por varios escritos, -instancias, expedientes, informes-, relativos a la denegación de una pensión de orfandad por parte del Ayuntamiento.

Historias para contar: La primera revista “Crevillente Semana Santa”

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Duele que siga vigente la frase de Joaquín Galliano en la Revista de 1935, al enjuiciar el primer número, del año 1925: “No se ha hecho justicia al mérito de aquel trabajo sin precedentes en nuestra historia cultural”. Aquella primera edición, prodigio de belleza y alarde técnico poco frecuente en aquellos tiempos, continua siendo fuente de estudio para el conocimiento histórico y social de Crevillent.

Historias para contar: La Cooperativa Eléctrica

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El que a la denominación de Cooperativa Eléctrica se le añadiera “Benéfica San Francisco de Asís”, daba a entender la ideología de la mayor parte de las personas que la constituyeron en el año 1925. Benéfica, porque aquellos hombres desearon que las ganancias netas que se obtuvieran en el futuro redundaran en obras sociales. Añadir el nombre del santo -en este caso el del patrón de la villa-, venía de una antigua costumbre muy arraigada en Crevillent.

Historias para contar: Un buen archivo municipal

archivoDesde hace un año, el Diario Información ha venido publicando mensualmente el contenido de ciertos documentos históricos depositados en el Archivo Municipal de Crevillent. Con esta plausible iniciativa la Concejalía de Cultura pretende concienciar a los crevillentinos de la importancia que tiene el Archivo como fuente de conocimientos del pasado. Es a la vez, una invitación a los estudiosos y amantes de la historia de Crevillent a que lo visiten con frecuencia. Verdad es que sus instalaciones, actualmente provisionales, no son las más apropiadas para estos menesteres, pero somos optimistas de cara al futuro…

Historias para contar: El atrevimiento de la Festa de Moros y Cristianos

salvadorCuando se inició la Fiesta de Moros y Cristianos en Crevillent (1965), nadie imaginaba la relevancia que alcanzaría en pocos años. Ahora, casi medio siglo después, mirando hacia sus inicios, nos embarga un sentimiento de gratitud para con aquel reducido grupo de jóvenes que la hicieron posible. Seducidos por el ambiente de alegría, propio de estas celebraciones que desde antiguo tenían lugar en otras localidades de la provincia, decidieron implantarlas en Crevillent. Ilusionados -algunos les tacharon de ilusos-, iniciaron la andadura con el atrevimiento característico de la ignorancia, sin tener un proyecto definido. Su inventiva para adaptar a su pueblo los fundamentos de estas celebraciones obtuvo el mayor premio que cabía esperar: la ficción superó a la realidad. Sin proponérselo, vendrían después dos referencias históricas para apuntalar la llamada “Trilogía” de la Fiesta: el episodio de la sumisión del Rais de Crevillent con su Castillo al Rey Jaime I (año 1265), y el día del patrón del pueblo, San Francisco de Asís (4 de octubre), que en el año 1609 coincidió con la expulsión de los moriscos de Crevillent.

Historias para contar: Antonio el de les barbes

Hay recuerdos encasillados en la memoria, que por el tiempo transcurrido aparecen algo borrosos en la mente, pero sin perder por ello la perspectiva de los hechos. De entre este capítulo de acontecimientos, me viene a la memoria un caso anecdótico sumamente curioso. El hombre al que vamos a referirnos se llamaba Antonio Quesada, pero todos le conocían como “Antonio el de les Barbes”. Recuerdo haberle visto, ya sin barba, trabajando como oficial en la carpintería de Francisco Candela después de la Guerra Civil, por los años cuarenta del siglo pasado. A la vez era delegado del sindicato vertical en Crevillente, función que desempeñaba por las tardes.